jueves, 10 de marzo de 2011

“OTRO SABOR: a Cerveza Artesanal”

Por: Juanita Moreno Londoño

Crónica sobre el evento gastronómico “Otro Sabor” realizado por la Colegiatura Colombiana los días 28, 29 y 30 de agosto, dónde participaron las tres nuevas cervecerías artesanales de la ciudad: Juana Morena, 3 Cordilleras y San Tomás.

Cada año, la Institución Educativa Colegiatura Colombiana, realiza una feria gastronómica donde se puede apreciar una gran variedad de productos 100% colombianos. Esta feria antes conocida con el nombre de “Colombia Provoca”, es ahora “Otro Sabor, Fogones Nativos”, encargada de atraer a miles de personas a probar productos y comidas que varían entre platos, bebidas, salsas y postres.

El viernes 28 de agosto me dirigí al Jardín Botánico de la ciudad de Medellín para disfrutar del primer día de esta feria que se realizaría hasta el domingo 30. El Orquideorama, nombrado Pabellón C, que es la estructura principal del parque, albergó los stands de productos “paisas”, desde pequeñas empresas que funcionan en garajes hasta grandes restaurantes como El Rancherito. Al otro lado, en la entrada del parque, estaba el Pabellón A donde se podían encontrar diversidad de productos artesanales, entre joyas, objetos de decoración y comidas, ambientados con múltiples manifestaciones culturales abiertas al público. Al frente del Orquideorama estaba el Pabellón B, que se encargó durante la feria de mostrar a los antioqueños la riqueza y delicia de las cocinas internacionales mexicana, ecuatoriana y peruana, y la exclusividad y variedad de productos encontrados en la cocina boyacense.

La feria estuvo abierta al público los días viernes 28 y sábado 29 de agosto de 12:00 m a 11:00 p.m. y el domingo 30 de 12:00 m a 7:00 p.m.; la boletería tuvo un costo de $16.000 para adultos y $6.000 para niños. Se esperaba la visita de 15.000 visitantes aproximadamente, por lo cual, era una grandiosa oportunidad para aquellas empresas que estaban a punto de arrancar y querían dar a conocer su marca.

Este era el caso de las cervezas. 3 Cordilleras, que es la que más recorrido tiene, probó suerte en la feria del año pasado, y el éxito fue tanto que este año se movió del stand de Expositor General para la Terraza de Asados junto a los restaurantes Angus Brangus y Asados la 80. Durante la feria se encargaron, no solo de vender cerveza, sino de dar una breve explicación sobre el maridaje de esta bebida alcohólica.

Otra de las cervecerías que probó suerte fue la Cervecería Juana Morena, la cual vio en la feria la oportunidad perfecta para mostrar sus productos y crear una campaña de expectativa que invitara a los consumidores a comprarla cuando ésta saliera al mercado. Lo mismo sucedió con San Tomás, cuyos promotores ofrecieron degustación de las cuatro cervezas que sacarán próximamente.

Las tres cervecerías artesanales saben que su idea es muy buena, pero tienen claro que para salir adelante deben luchar contra el monopolio cervecero que tiene Bavaria, pues los colombianos están acostumbrados a escoger siempre las mismas cervezas, las cuales al ser industriales, tienen menos sabores y aromas. Luchar con este monstruo cervecero no es tarea fácil, ya que al tener mayor capacidad económica, éste puede comprar la exclusividad de bares, restaurantes y eventos, que les permitirían a las nuevas empresas encontrar clientes potenciales y una cantidad enorme de consumidores. Hoy es la excepción, al ser una feria gastronómica no hay exclusividad para nadie, sin embargo el tamaño del stand de Club Colombia (más grande que el de las tres cervecerías artesanales juntas) y su comodidad, al aire libre con carpas y sillas, invita a muchos compradores a quedarse con los productos “sin iguales y siempre iguales”.

Pero el tamaño del stand no parece ser un problema para las cervecerías artesanales. Por donde camino veo botellas de Juana Morena y de San Tomás y vasos desechables de 3 Cordilleras; cerveza artesanal con comidas, cerveza artesanal con postres, cerveza artesanal con pasabocas, cerveza artesanal sola…

Juana Morena es una cervecería creada en 2005 por José Manuel Moreno y su familia, como respuesta a la inquietud de varios de sus amigos sobre las pocas alternativas cerveceras que tenía el país. Después de estudiar, investigar y capacitarse en distintos lugares del mundo como Perú, España y Argentina, la cervecería crea sus dos tipos de cerveza: Juana Morena Dorada (cerveza rubia tipo Ale) y Juana Morena Chocolate (cerveza negra tipo Stout). Pero la idea no llegaba hasta ahí. Sabiendo que acostumbrar a los consumidores a un producto nuevo no era tarea fácil, Juana Morena decidió crear un Curso de Elaboración de Cerveza Artesanal, donde se le enseñara al alumno todo sobre esta bebida alcohólica. Un aspecto muy importante de esta cervecería es que, como dice José Manuel, sus productos “son de excelente calidad pues respetan la Ley de la Pureza alemana de 1516, la cual dice que la producción de cerveza se debe realizar utilizando solamente estos ingredientes: agua, malta, cebada y lúpulo”.

En la feria, Juana Morena se ubicó en un stand de Expositor de Bebidas y Licores. El stand medía 4m2 y estaba decorado con tres paneles que mostraban el logo, la página web y la foto de las dos cervezas. Además, en la barra que separaba al stand del público se podía encontrar, en pequeños tarros transparentes, cada uno de los ingredientes utilizados en  la producción de cerveza, y también tres pasos del proceso de elaboración: maceración, cocción y fermentación; “La idea era darles a los consumidores una pequeña muestra de lo que será el Curso de Elaboración de Cerveza Artesanal Juana Morena, el cual estará abierto al público a finales de septiembre”, cuenta María Teresa Londoño, gerente comercial de la cervecería. El stand se mantuvo lleno todo el tiempo, había gente curiosa con ganas de probar cosas nuevas y muchos interesados en realizar el curso, pero la máxima atracción de esta cervecería fue la Juana Morena Chocolate, pues era la única cerveza negra que se encontraba en la feria y la única que se produce actualmente en Medellín.

3 Cordilleras, por su parte, se situó en un stand de Expositor Terraza de Asados que estaba ubicado en una esquina del Orquideorama al lado de Asados La 80 y de Angus Brangus.  Separando al stand del público, había una  imponente nevera que contenía los tres tipos de cerveza ofrecidos: 3 Cordilleras Blanca (cerveza tipo Wheat Ale), 3 Cordilleras Mestiza (cerveza tipo American Pale Ale) y 3 Cordilleras Mulata (cerveza tipo Amber Ale), cada una con un dispensador en forma de botella, del color característico: azul, verde y rojo respectivamente.

Esta cervecería artesanal, la primera en salir al mercado en Medellín, nació en el 2007 con la idea de Juanchi Vélez de “crear una cervecería 100% colombiana que elaborara las mejores cervezas artesanales”. Con ayuda de su socio Andrés Bernal, sus familiares, amigos y varios accionistas Juanchi se dio a la tarea de fundar una cervecería en la que, además de vender cerveza, se pudiera hacer un tour por la planta para conocer el proceso de elaboración y la maquinaria necesaria para hacerlo, así nació el Tour 3 Cordilleras, el cual se realiza todos los jueves de 5:30 p.m. a 9:00 p.m. en la planta de la cervecería.

Algo parecido tiene San Tomás en mente, aprovechando su planta que, según historiacocina.com, es “la más moderna y linda de todas”, el Tour San Tomás estaría planeado para los miércoles de cada semana. Esta cervecería fue creada en Sabaneta por Juan Camilo Salazar Pineda en el año 2009; es la primera y única micro cervecería que produce cerveza tipo Lager. Con sus cuatros productos, San Tomás (Lager), Hefe Weizen (Ale), Märzen (Lager) y Dubbel (Ale), está cervecería está lista para convertirse en la preferida de los paisas y para lograrlo utiliza estrategias comerciales como la degustación y la cata comercial.

En la feria (a la cual asistieron solo los últimos dos días), San Tomás ocupó dos stands de Expositor de Bebidas y Licores, de 4m2 cada uno. En medio de ellos había dos neveras amplias y decoradas donde se encontraban enfriando los diferentes tipos de cerveza, encima de ellas un televisor de pantalla plana que pasaba información sobre la cervecería y sus productos. La barra que separaba el stand del público, estaba llena de vasitos que mostraban los 4 tipos de cerveza; y para ambientar y atraer al público había un hombre vestido de monje acompañado de dos mujeres con vestidos alusivos a una abadía europea, que daban degustaciones de los productos. Además, la cervecería ofreció, durante los dos días de participación, una cata comercial de 45 minutos en la que se podía probar cada cerveza, aprender cómo tomarla, cómo servirla y su maridaje con las diferentes comidas.

“Es la mejor cerveza que me he tomado, no solo en la feria, sino en toda la vida”, dijo uno de los consumidores de Juana Morena Chocolate, cerveza que tiene 5,6% grados de alcohol por volumen y que es hecha con cuatro tipos de malta, a diferencia de la Juana Morena Dorada que es hecha con malta base Pale Ale pero que, al igual, tiene 5,6% grados de alcohol. Esta cerveza que es “La Cerveza como debe ser” tuvo un valor de $3.500 pesos por botella durante la feria. Además de su sabor, lo que atrajo a la mayoría de las personas fue su logo en letra dorada rodeada de espigas de cebada, y en especial su nombre, “Juana Morena”, que como dice una de sus clientes, María Angélica Rincón, es “un nombre pegajoso, sonoro y difícil de olvidar”. Sus colores principales, amarillo, naranja, dorado y negro, transportan a la época de las abadías del Medioevo, cuando los monjes se encerraban en ellas para disfrutar de esta deliciosa bebida alcohólica.

“Las probé todas pero me quedo con 3 Cordilleras”, fue el comentario de uno de los consumidores de esta “Cerveza Artesanal que sabe”, como lo indica su slogan. Los 3 tipos de cerveza, de 4,6% grados de alcohol la Blanca, 5.0% la Mestiza y 5,2% la Mulata, tuvieron un precio de $4.000 por vaso (ya que la cerveza todavía no se encuentra en botella). Su logo, con un 3 Cordilleras en mayúscula encima de un grupo de montañas bosquejadas, acompaña al azul, rojo y verde de cada tipo de cerveza, generando un sentimiento de alegría y pasión que refleja la personalidad del típico colombiano.

“Probar para creer” es el slogan de la otra cervecería, San Tomás, quien vendió las cervezas a $7.000 por botella. “Está carita, pero vale la pena, ¡Qué delicia!” dice una de las personas que la prueba, mientras sostiene en su mano una botella de cerveza tipo San Tomás, la cual tiene un porcentaje de 4.6% grados de alcohol por volumen, más suave que las otras tres: 5,3% la Hefe Weizen y la Märzen, y 6,3% la Dubbel. En la etiqueta aparece un monje tomando cerveza de una jarra; los colores amarillo, naranja y café pretenden reforzar la idea de cervecería artesanal o “Premium”, tan tradicional que proviene de las abadías donde, dicen algunos, fue hecha la cerveza por primera vez.

Definitivamente, una de las cosas que más llamó la atención de la feria fue la variedad de cervezas y cervecerías que aparecieron en estos dos últimos años. Por lo visto, la gente está lista para probar cosas nuevas y, no sólo para probarlas sino, para ponerse en la tarea de crearlas. Hace poco en Medellín, no existía una cultura del vino, se conocían unas cuantas marcas y no se lograba identificar la diferencia entre uno y otro. Esto cambió, ahora hay catas de vino por doquier, clases de maridaje, de degustación y de protocolo del vino; se espera que lo mismo suceda con la cerveza, pues hay tantas maltas e ingredientes, que la variedad de cervezas casi podría ser infinita. Para esto aparecieron estas cervecerías, para sorprender a los consumidores y brindarles más conocimiento y sabor. “Sabemos que es difícil luchar con Bavaria y su monopolio, pero ahora somos tres y si queremos salir adelante, tenemos que luchar todos juntos” dice uno de los fundadores de San Tomás, quien junto con Juanchi y José Manuel, debe ponerse el objetivo de combatir sin desistir, para lograr la que es la última meta de las tres cervecerías artesanales: ser la mejor de Medellín, Colombia y el mundo.

Así terminó mi visita a esta feria gastronómica. Eran las 7:00 p.m. del domingo y la gente comenzaba a retirarse. Botellas de Juana Morena, de San Tomás y vasos de 3 Cordilleras en las mesas, en el piso y en las canecas. Los fundadores de esta nueva propuesta innovadora terminaban la jornada sonrientes y satisfechos por el deber cumplido. “Nos vamos cansados pero contentos, hay mucha gente interesada y atraída por esta nueva propuesta. Están cansados de lo mismo, de las mismas tres o cuatro cervezas que, en últimas, saben a lo mismo. Ahora es nuestra oportunidad y el mercado es infinito; la lucha es dura pero pienso que hay espacio para todos”, dice Daniel López, encargado de las ventas de Juana Morena. Salí del Orquideorama con una caja de cuatro Juana Morenas, unas cuantas cervezas San Tomás y un vaso de 3 Cordilleras Mulata, pensando que será de estas cervecerías, ¿hasta dónde llegarán?, por lo visto, muy lejos…

“El futuro de mis hijos en una bebida alcohólica”

Por: Juanita Moreno Londoño

Entrevista a María Teresa Londoño, esposa de José Manuel Moreno, direccionada al futuro de esta cervecería. ¿Dónde estará la cerveza en unos años? ¿Quiénes serán sus próximos promotores? ¿Qué hará de Juana Morena la cerveza artesanal por excelencia?

María Teresa Londoño lleva veintiún años casada con José Manuel Moreno. Veintiún años apoyándolo incondicionalmente, pues no solo confía en él sino en sus buenas ideas y proyectos. Desde que lo conoció, en enero de 1988, supo que era el hombre de su vida, que junto a él iba a forjar su futuro, a formar una familia y a emprender miles de sueños y proyectos. Un año después llegó la mayor alegría de sus vidas, Juanita, su primera hija; quien les enseñaría el ser padres y el tratarse siempre con amor y respeto. Desde ese momento sus vidas se unieron hasta convertirse en una sola, y han trabajado, en compañía de sus tres hijos, buscando siempre crecer y mejorar, juntos.      

Ahora se emprenden en un nuevo viaje: la creación de una empresa. Y no cualquier empresa, una cervecería artesanal, como hay pocas en Colombia y sobre todo en Medellín. Este proyecto no es nada fácil, pues trae consigo épocas de escasez, desesperanza y ganas de rendirse. Sin embargo, ambos saben que lograrán hacerlo juntos, como lo han hecho tantas veces en el pasado.  Aquí está hoy María Teresa, dispuesta a contar su historia, sin olvidar momentos buenos y malos, alegrías y fracasos, oportunidades y dificultades; lista para narrar su cuento, un cuento que aún no tiene escrito el final.


¿Cómo surgió la idea de emprender este nuevo proyecto? ¿Fueron las ganas de tener una empresa propia o desde el principio se tenía la idea de crear específicamente una cervecería artesanal?

A medida que nuestros hijos iban creciendo, soñábamos con la creación de una empresa, que fuera de la familia, que nos permitiera trabajar unidos y dejarles una empresa para su futuro.  Con el tiempo vimos en la Cerveza Artesanal una oportunidad maravillosa, ya que éste era un producto innovador en Colombia y con gran trayectoria y aceptación en otros lugares del mundo.


¿De dónde surgió esta idea?

En un viaje a Inglaterra. Vimos en un bar como la cerveza era producida y distribuida en el mismo lugar, algo novedoso y llamativo para los clientes. De ahí vimos que era posible fabricar cerveza sin tener grandes instalaciones ni infraestructura y que además podía ser algo divertido y rentable a la vez.


¿Cuándo decidieron que era el momento justo para arrancar?

Cuando vimos el gran auge que había en el mundo por este tipo de cervezas y que en el país no existían muchas opciones diferentes a las cervezas industriales.  


¿Cuáles fueron los mayores obstáculos que se presentaron en el camino?

Inicialmente la dificultad fue encontrar el sabor y la cerveza justa que queríamos para nuestro proyecto, que correspondiera al nombre y al status que decidimos darle. Una vez alcanzado el producto que queríamos tuvimos varios obstáculos, que aunque nunca diezmaron los ánimos y deseos de seguir adelante, si nos limitaban mucho para avanzar al ritmo deseado; dificultades como encontrar financiación, puesto que los recursos propios no eran suficientes para darle vida a todo el proyecto, los trámites legales como Invima y Rentas también tomaron más tiempo de lo esperado.


¿Sintió en algún momento la necesidad de parar, y darse por vencida creyendo que esos obstáculos no tendrían solución?

A veces si sentimos cierto desconcierto frente a situaciones que no dependen directamente de nosotros sino de terceros, pero eso nos ha hecho más fuertes y nos ha permitido estar más unidos para poder vencer todas las adversidades.


¿Por qué decidieron continuar sabiendo que se presentarían muchos otros obstáculos?

Porque cuando nos proponemos algo queremos sacarlo adelante, más que una idea de negocio era un sueño y los sueños no se realizan solos; es necesario seguir adelante y entregar todo para poderlos llevar a cabo.  Además siempre decíamos “si no resulta, por lo menos lo intentamos y nos hemos divertido mucho”.   Todo en la vida es un aprendizaje constante.


¿Cómo ha afectado esto a su familia, económica, física y emocionalmente?

Obviamente aunque uno se proponga a separar los dos aspectos, la empresa y la familia, es muy difícil cumplirlo.   Hemos tenido algunas dificultades económicas, físicas y emocionales pero las hemos sabido sortear, siempre hemos tenido muy claro que esto lo hacemos por la familia y que si para lograrlo el costo final es la misma familia, pues no tiene sentido el negocio.  Por eso siempre tratamos de permanecer unidos, trabajar juntos, apoyarnos y luchar para alcanzar nuestro sueño.


¿Todos hacen parte de este sueño o es algo que se reservan los adultos?

Pues el sueño nació de nosotros los adultos, pero en la medida que se ha ido trabajando todos se han ido involucrando de alguna manera, muy positiva siempre, lo cual pensamos será el éxito de nuestro proyecto. Por ejemplo, el año pasado a la hora de pedir los regalos al niño Dios, les dijimos que el niño Dios ese año había tenido muchos compromisos y que estaba un poco escaso de recursos, etc, etc…  Los niños respondieron al unísono: “Claro, es que el niño Dios está creando una empresa nueva”.  Total sintonía con el tema.


¿Para cuándo estará Juana Morena en el mercado?

Esperamos que este diciembre ya estemos en bares y algunos restaurantes de la ciudad.  Y para el primer trimestre del próximo año esperamos estar en cadenas de supermercados. 


¿Dónde espera ver la cerveza en unos años?

Queremos verla compitiendo, codeándose,  con grandes cervezas del mundo. Estaremos en el top ten de las cervezas.
También más adelante queremos tener varios puntos de venta propios, donde no sólo se venda la cerveza sino que tengamos muchas actividades relacionadas con el maravilloso mundo de la cerveza artesanal.


¿Quiénes serán sus próximos promotores o sus futuras generaciones? ¿La idea es venderla o hacer de ella un negocio de familia?

Pues las dos alternativas las hemos contemplado, queremos tener un negocio de la familia que bien puede ser la cerveza u otro que más adelante nos surja.   Si hay una buena oferta por la empresa, podemos considerarla. Por ahora queremos terminar de cristalizar nuestro sueño, vamos por buen camino, a paso lento pero seguro.  El destino nos dirá.


¿Qué hará de Juana Morena la cerveza artesanal por excelencia?

Definitivamente su calidad, sabor, imagen y por supuesto su nombre, que es muy sonoro y llamativo.   Además el servicio que queremos brindarle a todos nuestros clientes para que tengan en Juana Morena una buena alternativa a la hora de disfrutar la mejor cerveza.   ¡¡¡Salud!!!

“Juana Morena, el sueño de una cerveza hecho realidad”

Por: Juanita Moreno Londoño

Crónica que cuenta la historia de la Cervecería Artesanal Juana Morena, desde sus inicios hasta el día de hoy. Utilizando como fuentes testimoniales a los creadores y empleados de la cervecería.

Todo empezó con un sueño. José Manuel Moreno Muñetones, gerente de Productos Vitela S.A, casado con María Teresa Londoño y padre de Juanita, Juan José y Manuela, ha cumplido muchas de las metas que se ha propuesto durante su vida. Y a finales de 2007 le llegó la oportunidad de cumplir otra, una que había tenido hace varios años y a la que quería dedicar la mayor parte de su tiempo: crear una cervecería artesanal y dejársela a sus hijos para el futuro.

“Las cosas iban bien en la empresa, pero la monotonía hace daño”. Entonces José Manuel pensó que había llegado la hora de realizar uno de sus proyectos más anhelados: la creación de su cervecería artesanal. No tenía tanta plata para invertir como se necesitaba, pero sí tenía las ganas suficientes para empezar a cumplir su sueño poco a poco.

En uno de sus múltiples viajes al exterior, recorriendo varias ciudades de España en el 2005, José Manuel tuvo la oportunidad de conocer numerosas cervecerías artesanales, lo cual le llamó mucho la atención pues eso no se veía en Colombia. “Pensé que era una buena oportunidad de negocio ya que no existían cervecerías artesanales en el país y Colombia es un país muy cervecero”, cuenta José Manuel mientras relata la historia de su sueño.   

Durante un tiempo la idea estuvo flotando en el aire, hasta que llegó el momento, en 2007, de llevarla a cabo. “Nos tropezamos con grandes y graves inconvenientes, como lo fue la consecución de las materias primas, pues en nuestro país no existía un mercado para la creación de la cerveza, así que tuvimos que importar pequeñas cantidades del Perú para las primeras creaciones, ya que este es un país con una amplia cultura cervecera”, cuenta Sergio Rendón, maestro cervecero que ha estado presente en cada momento de la realización del proyecto.

El primer paso se dio el día en que se puso un nombre a la cervecería, un nombre único y pegajoso, que no fuera parecido a ningún otro y que quedara sonando en la cabeza de quien lo escuchara. “En 2005 empezamos a buscar nombres tentativamente, y así, después de mucho divagar llegamos al nombre de “Juana Morena”, en honor a mi hija Juanita Moreno; consultamos con varios publicistas y vimos que el nombre era bastante sonoro, de hecho la gente que lo conoce dice que es espectacular”, cuenta José Manuel mientras toma Juana Morena en un vaso.

El primero de mayo de 2007, José Manuel y su equipo de entonces, Jhon Jairo “El Chicholino” y Sergio Rendón, iniciaron en el garaje de la casa de José Manuel, la primera producción: una cerveza tipo Ale Inglesa. Para la fabricación de ésta se utilizaron ollas e implementos muy manuales y la realización tomó mucho tiempo, “nos demoramos nueve horas para hacer veinte litros”, cuenta Chicholino, quien también se encuentra tomando Juana Morena. El resultado de la primera producción fue una cerveza con características propias muy definidas, entre ellas el aroma, el sabor y el amargor.

“Se hizo por método de infusión simple, que es el más sencillo. Se calienta el agua hasta 80°C, se echa la malta molida y se deja durante una hora para extraer los azúcares, cuidando que la temperatura nunca baje de 65°C”, explica José Manuel.

Quedaron contentos con el resultado, aunque eran consientes de que quedaban cosas por mejorar, entre ellas el gas; a la cerveza se le echó menos azúcar de lo requerido, por lo tanto no quedó tan gaseosa como se esperaba. “Se aprende de la experiencia; era obvio que la primera vez la cerveza no iba a quedar justo como la soñábamos, pero la verdad es que el resultado fue mucho mejor de lo que todos esperábamos”, dice Sergio recordando esta primera vez.

Después, José Manuel y su equipo, tomaron varios cursos de elaboración de cerveza en Bogotá, Argentina y España. Fue allí donde aprendieron el método de infusión escalonada, que es más complicado que el simple pero que permite una mayor extracción de azúcares de la malta. “Elaboramos otros lotes de cerveza por este método pero los resultados no fueron tan satisfactorios como lo esperábamos, lo cual nos obligó a volver al método de infusión simple con el cual elaboramos varios lotes con excelentes resultados” explica José Manuel.

Pasaron dos años reuniéndose cada fin de semana en el garaje de la casa de José Manuel. A medida que pasaba el tiempo los equipos iban mejorando (aunque todos eran fabricados por ellos mismos, dándole a la cerveza un carácter 100% artesanal), como también iba mejorando el producto final. Para 2009 se tenían listos los dos productos que ofrecería la cervecería: Juana Moren Dorada (cerveza rubia inglesa tipo Ale) y Juana Morena Chocolate (cerveza negra tipo Stout).

Ahora venía el siguiente paso: conseguir un local amplio dedicado solamente a la cerveza, con espacio suficiente para hacer una planta de producción, unas oficinas y un salón para los cursos de elaboración de cerveza, idea que siempre tuvo José Manuel en mente, “no es fácil acostumbrar al público a un producto nuevo, por eso queremos crear los cursos de elaboración de cerveza, para enseñarle a la gente todo lo que debe saber sobre este nuevo fenómeno”, explica. Así pues, José Manuel y todo el equipo de Juana Morena consiguieron el nuevo local en marzo de 2009, ubicado en el tercer piso de un edificio en la Avenida Guayabal, junto a Degres. “Es muy chistoso... casi nadie lo sabe, pero la empresa en la que actualmente trabajo, Productos Vitela, empezó en este mismo local. Me imagino que este proyecto dará resultado, porque a la fábrica le fue muy bien allí, crecimos de una manera impresionante”, dice José Manuel mientras sonríe. Ya tenían el local, ahora solo faltaba adecuarlo, “había una empresa de telas ahí y el lugar estaba en muy mal estado, hubo que reconstruirlo prácticamente todo” cuenta Sergio, a quien, además de trabajar en la cerveza, le tocó trabajar en la reconstrucción del local.

Dos meses más tarde se terminaron de construir las oficinas, las paredes, los pisos y los baños. El local estaba listo para ser decorado y puesto en marcha. Esta era tarea para una mujer, pues, como dice José Manuel, “los hombres se encargan de la construcción y las mujeres de la decoración”. Así, María Teresa Londoño, su esposa, se puso en la tarea de decorar el local de forma moderna pero acogedora, utilizando colores que evocaran esta bebida alcohólica y que les recordaran a los visitantes qué era lo que se hacía allí, también se utilizó mucho el logo de la cerveza pues “es importante que los que vienen sepan que esta es la casa de Juana Morena, y que vean tanto el logo que nunca se les vaya a olvidar”, dice María Teresa. Con la estructura y la decoración lista sólo faltaba trasladar los equipos y las materias primas. Pero pasar de un garaje de 50 m2 a un local de 450m2 seguramente requeriría un cambio de equipos por unos más modernos y sofisticados, que no dejaran a un lado lo artesanal. Así pues, el equipo de Juana Morena se dio a la tarea de construir nuevos equipos, más grandes y bonitos, con mayor capacidad y efectividad en el trabajo. Poco a poco, y con la ayuda de algunos mecánicos y diseñadores, la planta de la cervecería estuvo lista. “A pesar de que los equipos son nuevos y más sofisticados, la cerveza no deja de ser 100% natural, pues no se utiliza ningún químico en el proceso, no se filtra ni se pasteuriza; eso es lo que siempre nos va a caracterizar”, cuenta José Manuel.

Con el local, el diseño de la marca y los productos terminados, el equipo estaba listo para el último paso antes de entrar a la fase de venta y comercialización: los permisos requeridos para la venta de cerveza. Ya se tenía el registro de la Cámara de Comercio, ahora solo faltaba conseguir el Invima y el permiso de Rentas Departamentales. “Es una gran lucha, uno cree que ya el permiso está listo pero siempre faltan más y más papeles. Pero bueno ha sido un proceso largo y difícil, ahora estamos en la última fase y no nos vamos a rendir… ¡y menos teniendo un producto tan bueno como el nuestro!” dice José Manuel.   

En este momento la Cervecería Juana Morena se encuentra a punto de obtener el Registro Sanitario, son muchos los bares y restaurantes interesados en vender esta cerveza, así que “no es sino que salgamos al mercado y esto ya arranca solo”, cuenta José Manuel, orgulloso, mientras me hace una lista de los lugares donde piensa vender la cerveza.

“Inmensa ola de cerveza artesanal cubre a Medellín”

Por: Juanita Moreno Londoño

Artículo periodístico en el que se expone la diferencia entre la cerveza industrial y la artesanal, y se muestra el surgimiento de las cervecerías artesanales en Medellín, haciendo un contraste entre las cualidades propias que las diferencias: sus fundadores, slogan, productos, objetivo, precio, características, tipos, colores, sabores, aromas, etc. 

La cerveza ha sido una parte muy importante de la cultura colombiana desde hace, alrededor, de un siglo. Las tradicionales, que son las de mayor conocimiento y consumo en el mercado, son fabricadas en su mayoría por grandes industrias. Éstas se han encargado de acompañar a los colombianos en su trabajo, en sus eventos deportivos, fiestas, celebraciones y miles de ocasiones más.

Bavaria apareció en Colombia el 4 de abril de 1889. 15 años después, en 1904, la empresa sacó al mercado la cerveza Pilsen, marca más reconocida y favorita de los colombianos. Pilsen es una cerveza tipo lager con un contenido alcohólico de 4.0%, elaborada con cebada malteada, arroz cristal y lúpulos finamente seleccionados. Esta cerveza que es “El sabor original de la recompensa” ha acompañado a los colombianos durante más de un siglo, patrocinando diferentes disciplinas deportivas como el ciclismo y el billar. También, durante su historia, 
Pilsen se convirtió en patrocinador de los equipos de fútbol Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín, y desde 1958 ha venido patrocinando de diferentes maneras la Vuelta a Colombia. La presencia en estos eventos, más la participación de la marca desde 1957 en la Feria de las Flores de Medellín, ha hecho de ella una de las cervezas más emblemáticas del país. Hoy después de 105 años, las ventas y el apogeo de Pilsen se incrementan constantemente debido a la campaña publicitaria “Todo héroe merece una Pilsen”, en la que se les da a los colombianos el apoyo y la gratificación por su labor diaria.

Otra de las marcas más reconocidas de esta cervecería es la Águila, con un contenido de 4.0% de alcohol. Esta cerveza sale al mercado en 1905, dispuesta a conquistar no solo a los barranquilleros, ciudad de donde proviene la cerveza, sino a todos los colombianos. Fue por esta razón que la marca decidió, en 1994, convertirse en la patrocinadora oficial de la Selección Colombia de Fútbol. En 2007 la nueva imagen de Águila es presentada por primera vez en la Costa Atlántica, convirtiéndola en una marca mucho más contemporánea, en la que resaltan los conceptos de pasión y colombianidad, para acompañar el nuevo lema “Águila es Colombia” que reemplazaría al anterior, “Sin igual y siempre igual”.

Club Colombia, conocida en sus inicios como Club 60, nació a finales de los años cincuenta. Siempre ha sido considerada como una cerveza Premium extraseca, elaborada con los más altos estándares de calidad, lo cual le ha dado una buena imagen internacionalmente y le ha otorgado un puesto muy alto entre las cervezas nacionales. El slogan utilizado por Bavaria para hacer de esta una cerveza más aclamada, es “Las cosas buenas de la vida toman tiempo”, recordando a su consumidores la tradición, experiencia y amplia tecnificación presentes en el proceso de elaboración de esta marca.

Otras siete marcas acompañan a las tres anteriores para formar el repertorio de cervezas ofrecidas por Bavaria. Peroni, Póker, Águila Light, Costeña, Redd’s y Cola & Pola son las encargadas, juntos con Pilsen, Águila y Club Colombia, de demostrar por qué Colombia es un país cervecero.

Pero este amplio repertorio, que ocupa el 98% de consumo en la ciudad de Medellín, representa únicamente la variedad de cervezas lager (industriales) producidas en Colombia.

Después de una trayectoria de 120 años, ¿quién sería capaz de competir con un monopolio de estos? Se creía que nadie. Pero los colombianos que son verracos y “echados pa’ adelante” no iban a privar a sus compatriotas de probar una de las más exquisitas bebidas alcohólicas que existen: la cerveza artesanal. A pesar de tener el mismo nombre, esta bebida no tiene nada que ver con la cerveza industrial. Elaborada de diferente forma, y utilizando una mayor cantidad de productos, la cerveza artesanal es una de las bebidas preferidas en el mundo, sobretodo en Europa, dónde se dice que apareció por primera vez.

Con la idea de producir la mejor cerveza artesanal del mundo, Hernando Ramírez  funda en 1992 la Cervecería Ancla S.A en Mariquita, Tolima. Dos años después aparecen las marcas Ancla Premium, con 4.8% grados de alcohol (más alto que cualquier producto ofrecido por Bavaria), y Ancla Roja dirigidas a los estratos de mayor poder adquisitivo. Sin embargo el tener un buen producto no fue suficiente para posicionarse en el mercado. Ya fuera por malos manejos financieros, problemas logísticos, o porque Bavaria se puso en la tarea de acabar con esta cervecería, Ancla se fue a la quiebra en 1997. Ésta no era una buena referencia para cualquier otro que se animara a crear otra cervecería. Sin embargo esto no detuvo a tres paisas que se empeñaron en traer este delicioso fenómeno a la ciudad y al departamento.

En 2005 José Manuel Moreno, gerente de Productos Vitela S.A, decide que es el momento para cumplir uno de sus mayores sueños: crear una cervecería artesanal que se convirtiera en la preferida de los colombianos. Con el nombre de “Juana Morena”, José Manuel empieza junto a unos amigos, a preparar diferentes recetas de cerveza en el garaje de su casa. Pasan los años y el producto se parece cada vez más a lo que debe ser. En 2008, José Manuel y su equipo se trasladan a un local ubicado en la Cra. 52 #8 sur 82, en la Avenida Guayabal. Con grandes equipos, creados por ellos mismos, empiezan la producción de sus dos marcas, Juana Morena Dorada y Juana Morena Chocolate.

La primera es una cerveza tipo Ginger Ale, de color dorado turbio, con características propias muy definidas: un sabor picante a jengibre, aroma dulce e intenso, y espuma blanca de cuerpo alto muy duradera. Con 5.5% grados de alcohol en volumen, esta cerveza debe tomarse fría, a una temperatura de 10ºC que refresque, pero a la vez permita sentir su amplia cantidad de sabores. Juana Morena Chocolate, que tiene también 5.5% grados de alcohol por volumen, es una cerveza tipo Stout con buen cuerpo, color negro, espuma cremosa y un intenso sabor a malta tostada. Se recomienda tomar poco fría, a una temperatura entre los 12 y los 14ºC, para apreciar mejor sus sutiles aromas y sabores que varían entre el chocolate, café y arequipe.

Otro de los emprendedores en este mundo de la cerveza artesanal es Juanchi Vélez, creador de la cerveza 3 Cordilleras. Este joven, quien descubrió el mundo de la cerveza artesanal en Atlanta, Estados Unidos, volvió a Colombia con la idea de cambiar la mentalidad de los colombianos, acostumbrados a tomar siempre la misma cerveza tipo Lager. Junto a 45 accionistas, Juanchi, fundó la cervecería en la Cll.30 #44 –176 en Medellín. “Cerveza artesanal que sabe” es el logo de esta compañía que apareció en la ciudad a finales de 2008 y que se encuentran ahora en más de 100 bares y licoreras.

3 Cordilleras Blanca, cerveza tipo American Wheat Ale, tiene 4,6% grados de alcohol y un aroma ácido a hierbas y pan. Con su color dorado turbio, esta es la cerveza favorita de los paisas entre sus hermanas, pues no es tan amarga como las otras dos. 3 Cordilleras Mestiza, cerveza tipo Pale Ale estadounidense, tiene 5% grados de alcohol, un aroma intenso a naranja y un color ámbar característico que la diferencia de las demás. Con un sabor amargo a madera y café, esta cerveza se diferencia de las otras dos por su sabor frutal intenso. La última, es la 3 Cordilleras Mulata, tipo Amber Ale, con un contenido alcohólico de 5,2%. Su color ámbar oscuro, acompañado de su aroma a madera, hierbas y frutos cítricos, la hacen ideal para acompañar un plato fuerte. Es la más amarga de las cervezas de 3 Cordilleras y por tanto, más exclusiva para los verdaderos conocedores de este tipo de bebida alcohólica.

Por último está Juan Camilo Salazar, fundador y gerente general de la cervecería Inducerv S.A, quien en 1993 durante un curso de cerveza realizado en Gainesville, Florida, cultiva un gran sueño: producir cervezas de categoría mundial en Colombia. 16 años después abre en su país natal la cervecería Inducerv, ubicada en la Cra. 49 #60 sur 110 en Sabaneta, Antioquia. Con cuatro excelentes productos, la cervecería sale al mercado en octubre de 2009.

Su primera cerveza, tipo San Tomás, es una lager originaria de Baviera, Alemania. Con 4,6% grados de alcohol, está cerveza de amargor medio debe servirse a una temperatura entre los 4 y los 7ºC. 5,3% grados de alcohol tiene la segunda cerveza, tipo Hefe Weizen, también originaria de Baviera, Alemania pero caracterizada por su bajo amargor; a diferencia de la primera esta cerveza es tipo Ale. Marzen, es el nombre de la tercera cerveza; con 5,3% grados de alcohol, esta bebida de amargor medio y color ámbar claro, es originaria de Viena, Austria y debe servirse a una temperatura aproximada de 8ºC. La última, San Tomás Dubbel, tiene su origen en Bélgica; también conocida como Abbey Dubbel, esta cerveza se caracteriza por su alto grado de alcohol: 6,3% aproximadamente. Con un color café y un amargor suave, esta cerveza debe ser servida a una temperatura entre los 10 y los 13ºC.

Así pues, los paisas tienen otras nueves cervezas para escoger, caracterizadas por sus diferentes aromas, colores y sabores. Al parecer, estas cervezas tendrán una gran acogida por el público pues ya son más de 120 bares de Medellín los que las ofrecen. Además. Hemos visto en la ciudad un surgimiento de bares destinados a la venta de cervezas artesanales; Beer Store, Medellín Beer House y Pub Escocia, son unos de los lugares donde además de encontrar las cervezas previamente mencionadas, se pueden encontrar cantidades enormes de cervezas importadas, de todos los tipos, orígenes y colores.

¿Sabrá Medellín aprovechar este amplio repertorio de cervezas ofrecidas en los diferentes sitios de la ciudad? ¿O seguirá acostumbrado a la cerveza “sin igual y siempre igual”? Sólo el tiempo lo dirá…