jueves, 10 de marzo de 2011

“Juana Morena, el sueño de una cerveza hecho realidad”

Por: Juanita Moreno Londoño

Crónica que cuenta la historia de la Cervecería Artesanal Juana Morena, desde sus inicios hasta el día de hoy. Utilizando como fuentes testimoniales a los creadores y empleados de la cervecería.

Todo empezó con un sueño. José Manuel Moreno Muñetones, gerente de Productos Vitela S.A, casado con María Teresa Londoño y padre de Juanita, Juan José y Manuela, ha cumplido muchas de las metas que se ha propuesto durante su vida. Y a finales de 2007 le llegó la oportunidad de cumplir otra, una que había tenido hace varios años y a la que quería dedicar la mayor parte de su tiempo: crear una cervecería artesanal y dejársela a sus hijos para el futuro.

“Las cosas iban bien en la empresa, pero la monotonía hace daño”. Entonces José Manuel pensó que había llegado la hora de realizar uno de sus proyectos más anhelados: la creación de su cervecería artesanal. No tenía tanta plata para invertir como se necesitaba, pero sí tenía las ganas suficientes para empezar a cumplir su sueño poco a poco.

En uno de sus múltiples viajes al exterior, recorriendo varias ciudades de España en el 2005, José Manuel tuvo la oportunidad de conocer numerosas cervecerías artesanales, lo cual le llamó mucho la atención pues eso no se veía en Colombia. “Pensé que era una buena oportunidad de negocio ya que no existían cervecerías artesanales en el país y Colombia es un país muy cervecero”, cuenta José Manuel mientras relata la historia de su sueño.   

Durante un tiempo la idea estuvo flotando en el aire, hasta que llegó el momento, en 2007, de llevarla a cabo. “Nos tropezamos con grandes y graves inconvenientes, como lo fue la consecución de las materias primas, pues en nuestro país no existía un mercado para la creación de la cerveza, así que tuvimos que importar pequeñas cantidades del Perú para las primeras creaciones, ya que este es un país con una amplia cultura cervecera”, cuenta Sergio Rendón, maestro cervecero que ha estado presente en cada momento de la realización del proyecto.

El primer paso se dio el día en que se puso un nombre a la cervecería, un nombre único y pegajoso, que no fuera parecido a ningún otro y que quedara sonando en la cabeza de quien lo escuchara. “En 2005 empezamos a buscar nombres tentativamente, y así, después de mucho divagar llegamos al nombre de “Juana Morena”, en honor a mi hija Juanita Moreno; consultamos con varios publicistas y vimos que el nombre era bastante sonoro, de hecho la gente que lo conoce dice que es espectacular”, cuenta José Manuel mientras toma Juana Morena en un vaso.

El primero de mayo de 2007, José Manuel y su equipo de entonces, Jhon Jairo “El Chicholino” y Sergio Rendón, iniciaron en el garaje de la casa de José Manuel, la primera producción: una cerveza tipo Ale Inglesa. Para la fabricación de ésta se utilizaron ollas e implementos muy manuales y la realización tomó mucho tiempo, “nos demoramos nueve horas para hacer veinte litros”, cuenta Chicholino, quien también se encuentra tomando Juana Morena. El resultado de la primera producción fue una cerveza con características propias muy definidas, entre ellas el aroma, el sabor y el amargor.

“Se hizo por método de infusión simple, que es el más sencillo. Se calienta el agua hasta 80°C, se echa la malta molida y se deja durante una hora para extraer los azúcares, cuidando que la temperatura nunca baje de 65°C”, explica José Manuel.

Quedaron contentos con el resultado, aunque eran consientes de que quedaban cosas por mejorar, entre ellas el gas; a la cerveza se le echó menos azúcar de lo requerido, por lo tanto no quedó tan gaseosa como se esperaba. “Se aprende de la experiencia; era obvio que la primera vez la cerveza no iba a quedar justo como la soñábamos, pero la verdad es que el resultado fue mucho mejor de lo que todos esperábamos”, dice Sergio recordando esta primera vez.

Después, José Manuel y su equipo, tomaron varios cursos de elaboración de cerveza en Bogotá, Argentina y España. Fue allí donde aprendieron el método de infusión escalonada, que es más complicado que el simple pero que permite una mayor extracción de azúcares de la malta. “Elaboramos otros lotes de cerveza por este método pero los resultados no fueron tan satisfactorios como lo esperábamos, lo cual nos obligó a volver al método de infusión simple con el cual elaboramos varios lotes con excelentes resultados” explica José Manuel.

Pasaron dos años reuniéndose cada fin de semana en el garaje de la casa de José Manuel. A medida que pasaba el tiempo los equipos iban mejorando (aunque todos eran fabricados por ellos mismos, dándole a la cerveza un carácter 100% artesanal), como también iba mejorando el producto final. Para 2009 se tenían listos los dos productos que ofrecería la cervecería: Juana Moren Dorada (cerveza rubia inglesa tipo Ale) y Juana Morena Chocolate (cerveza negra tipo Stout).

Ahora venía el siguiente paso: conseguir un local amplio dedicado solamente a la cerveza, con espacio suficiente para hacer una planta de producción, unas oficinas y un salón para los cursos de elaboración de cerveza, idea que siempre tuvo José Manuel en mente, “no es fácil acostumbrar al público a un producto nuevo, por eso queremos crear los cursos de elaboración de cerveza, para enseñarle a la gente todo lo que debe saber sobre este nuevo fenómeno”, explica. Así pues, José Manuel y todo el equipo de Juana Morena consiguieron el nuevo local en marzo de 2009, ubicado en el tercer piso de un edificio en la Avenida Guayabal, junto a Degres. “Es muy chistoso... casi nadie lo sabe, pero la empresa en la que actualmente trabajo, Productos Vitela, empezó en este mismo local. Me imagino que este proyecto dará resultado, porque a la fábrica le fue muy bien allí, crecimos de una manera impresionante”, dice José Manuel mientras sonríe. Ya tenían el local, ahora solo faltaba adecuarlo, “había una empresa de telas ahí y el lugar estaba en muy mal estado, hubo que reconstruirlo prácticamente todo” cuenta Sergio, a quien, además de trabajar en la cerveza, le tocó trabajar en la reconstrucción del local.

Dos meses más tarde se terminaron de construir las oficinas, las paredes, los pisos y los baños. El local estaba listo para ser decorado y puesto en marcha. Esta era tarea para una mujer, pues, como dice José Manuel, “los hombres se encargan de la construcción y las mujeres de la decoración”. Así, María Teresa Londoño, su esposa, se puso en la tarea de decorar el local de forma moderna pero acogedora, utilizando colores que evocaran esta bebida alcohólica y que les recordaran a los visitantes qué era lo que se hacía allí, también se utilizó mucho el logo de la cerveza pues “es importante que los que vienen sepan que esta es la casa de Juana Morena, y que vean tanto el logo que nunca se les vaya a olvidar”, dice María Teresa. Con la estructura y la decoración lista sólo faltaba trasladar los equipos y las materias primas. Pero pasar de un garaje de 50 m2 a un local de 450m2 seguramente requeriría un cambio de equipos por unos más modernos y sofisticados, que no dejaran a un lado lo artesanal. Así pues, el equipo de Juana Morena se dio a la tarea de construir nuevos equipos, más grandes y bonitos, con mayor capacidad y efectividad en el trabajo. Poco a poco, y con la ayuda de algunos mecánicos y diseñadores, la planta de la cervecería estuvo lista. “A pesar de que los equipos son nuevos y más sofisticados, la cerveza no deja de ser 100% natural, pues no se utiliza ningún químico en el proceso, no se filtra ni se pasteuriza; eso es lo que siempre nos va a caracterizar”, cuenta José Manuel.

Con el local, el diseño de la marca y los productos terminados, el equipo estaba listo para el último paso antes de entrar a la fase de venta y comercialización: los permisos requeridos para la venta de cerveza. Ya se tenía el registro de la Cámara de Comercio, ahora solo faltaba conseguir el Invima y el permiso de Rentas Departamentales. “Es una gran lucha, uno cree que ya el permiso está listo pero siempre faltan más y más papeles. Pero bueno ha sido un proceso largo y difícil, ahora estamos en la última fase y no nos vamos a rendir… ¡y menos teniendo un producto tan bueno como el nuestro!” dice José Manuel.   

En este momento la Cervecería Juana Morena se encuentra a punto de obtener el Registro Sanitario, son muchos los bares y restaurantes interesados en vender esta cerveza, así que “no es sino que salgamos al mercado y esto ya arranca solo”, cuenta José Manuel, orgulloso, mientras me hace una lista de los lugares donde piensa vender la cerveza.

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